8 feb. 2014

El jardín de los senderos que se bifurcan

Si por alguna razón nuestros caminos se separan quiero que sepas que fue lindo mientras duró. Capaz que en algún punto de tu vida recuerdes esos consejos largos y tediosos de vida que nos dimos mutuamente. Si por alguna razón mañana, pasado o el día después de pasado mañana, la distancia entre nuestras vidas es tan grande que no tenemos nada que nos una, el silencio forma parte de nuestras conversaciones y nuestras miradas y sonrisas cómplices ya no se cruzan, precisamente en ese instante, nuestro vínculo se termina. Ese va a ser el momento en que con una pizca de tristeza acepte que nuestros caminos se bifurcaron y cada una toma su propio sendero, su propio tunel. Tal vez lo que sucede es que estamos en diferentes etapas de nuestra vida, que cada una necesita de un entorno distinto; tal vez lo que sucede es quenuestro aprendizaje mutuo ya llegó a su fin, a su egreso, tal vez simplemente fuimos compañeras de vida y nunca llegamos a entablar una verdadera conexión.

Por eso y mucho más, hoy me resigno, cada cual por su camino. En cosas de amistad no existe un “hasta que la muerte nos separe”, vendría a ser más bien un “hasta que la vida y sus circunstancias nos separen”.

Lucía Guerra

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