17 dic. 2011

Tengo el cerebro comunicado con el culo. Cada vez que pienso algo la cago.

Es ley, solo basta con imaginarme el final feliz de algo para que no pase, que suerte más copada que tengo la puta madre, sientan envidia [?] No, basta, fuera de joda, esto ya dejó de ser gracioso para mí, es un fastidio más que nada digamos, un karma que vengo cargando desde que tengo noción del mundo que me rodea. 
No hay cura, ya intenté todo lo que se me ocurrió.
Yo no se si esto será coincidencia, pero también creo que presiento cosas, por ejemplo: unos años atrás mi hermano estaba comiendo una ciruela de postre, estábamos todos sentados en la mesa y yo lo miré, se metió la ciruela entera en la boca sin sacarle el carozo, no es de culiada, pero en mi mente no dejaba de repetir: “pendejo, no te vas a atragantar, guarda que sos un poco boludo”, mientras me imaginaba una típica escena de un pibe atragantándose y todos desquiciados corriendo para todos lados. No dije nada, por las dudas, no quería aterrorizar a nadie con mis pensamientos desubicados. La cosa es que pasó, Nacho se quedó quieto y se empezó a poner un poco violeta, al segundo ya estaba mi viejo agarrándolo de los pies, el pendejo patas para arriba y mi vieja gritando como una loca de mierda y golpeándole la espalda. En síntesis la catástrofe pasó y yo me sentí como el reverendo orto. Por las dudas no dije nada, no quería parecer una psicópata y que me tomaran como la loca de los de ja vú. 
Y bueno, la cosa es que tengo dos opciones: me callo y espero a que las tragedias pasen, aunque halla riesgo de muerte, lo que comprueba que tengo la capacidad de presentir algo y eso me hace sentir importante, o, hablo, digo mis pensamientos en voz alta, freno la desgracia y quedo como una pija total, lo que me imaginé nunca pasa y la gente que me rodea se me caga de risa por una semana entera.

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