21 ene. 2012

Eh, no, no te quiere.

Un golpe fuerte, bajo. Sabor amargo. Terremoto destructor masivo de ilusiones. algo que a veces es necesario aceptar.
No estamos solos en este mundo, y por este motivo formamos una especie de lazos con las personas que nos rodean. Queramos o no, para bien o para mal, el ser humano siempre busca desesperadamente que lo quieran, aunque lo único que logre es ser odiado y diga que es feliz así y que no necesita amor. Mentira, te morís por un poquitito de eso que te gustaría conocer…
A veces esa personas que elegimos querer se va, nos deja, o mejor dicho, ya no nos quiere, ya sea porque nos reemplazó y ya no nos necesita o porque se cansó de nosotros. Y bueno, no ser más parte de su vida puede ser muy doloroso, pero la vida continúa my friend, todo a nuestro alrededor sigue su marcha tal como siempre. Pero no, no podemos avanzar, se nos hace un nudo en la garganta, todo parece detenerse en el tiempo. Y ahí salta nuestra conversación interna desesperada: -¿Y ahora que hago?, ¿Como mierda lo recupero?. Ya estamos tan acostumbrados a esa persona, tan estructurados…
Pero realmente ¿vale la pena?. Voy a ser objetiva, sin prejuicios, le voy a tirar una onda Zen o Osho, algo meditado, bastante reflexivo, pensá: Vos sos una criatura del universo que vive, ama y siente como otras criaturas iguales a vos. El amor es uno solo pero las formas de amar son muchas. No te niegues la posibilidad de conocerlas todas. No te quedes con una única fórmula que hasta ayer pareció infalible. Todo pasa en la vida, así como pasan las nubes en el cielo. Todo pasa como pasa una hora, de un momento a otro. Tenés que purificar tu alma, respirá profundo, y si queres llorar, llorá. Llora todo lo que sientas y cuando termines mirate al espejo. Pregúntate por la persona que ves ahí. ¿Eso es lo que sos, lo que querés ser? 

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