4 feb. 2012

Tratar a todo el mundo como si tuvieran el síndrome de Korsakoff

Hay veces en que pongo todo, pero TODO mi énfasis en ser una mina piola mientras algún pelotudo salta con una de sus estupideces inigualables, pero por más de que lo intente con todo mi ser no puedo. I can’t. Es como luchar contra mi misma, como negar mi naturaleza de sinceridad, imposible. Entonces sale desde lo más profundo de mi ser un comentario despreciativo que va como piña, pero quedo como el orto, aunque sea sincera. Yo estoy feliz, pero veo la cara de desconcierto de los otros y digo: Uy, por ahí me tendría que haber callado… O esas miradas onda: sos una forra; son jodidas. 
Después de pensar, pensar y pensar llegué a la conclusión de que la gente pelotuda que me rodea no tiene la mínima intención de cambiar, y yo menos. Pero se que ellos no quieren escuchar mi sinceridad brutal, ni yo quiero miradas de odio, por ende me decidí a tratarlos como enfermos de Korsakoff, por no decir palabras que puedan ofender a ciertas personas como “enfermos” o “mogolicos”. Este síndrome es una psicosis amnésica causada por deficiencia de vitamina B1, generalmente afecta a alcoholicos crónicos o a personas desnutridas. Entre los síntomas podemos encontrar problemas sensoriales y motores, confusión extrema, cambios en la personalidad y riesgo de muerte. 
Muchas personas de mi entorno padecen de esos síntomas por más de que no tengan la enfermedad. Pobrecitos. La próxima vez que digan algo incoherente y yo me quede callada o diga algo lindo ya saben por que es, ustedes piensen que es porque me está poseyendo la Madre Teresa de Calcuta y sean felices.

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