24 jun. 2013

Cuando quiero olvidar, escribo. Y doy vuelta la hoja.

Desde los 5 años vivía en una casa en un barrio que nadie conocía en el que tenía una vecina loca que le hacía la vida imposible a mi familia y no nos dejaba descansar en paz. Nos tiraba aceite en el portón, pájaros muertos en el jardín, nos robaba materiales de construcción, nos cortaba las rosas del patio, nos tiraba todas las hojas y ramas (mugre en fin) de su patio al nuestro, etc.
Nunca nos entraron a robar, eso fué bueno. Al principio tenía muchas vecinas amigas, pero con el tiempo ellas egresaron e hicieron sus vidas, nos separamos.
Esa casa se lleva muchos de mis mejores recuerdos, pero también muchos de los que no quiero saber nada. Ahí lloré por amores, sufrí cuando mi viejo cagó a mi vieja, disfruté juntadas con mis amigas, fumé por primera vez, hice asados con mis amigos, pasé mi último cumpleaños y cumpleaños anteriores, ví como fueron cambiando mis amistades, tuve ganas de morirme, de vivir también….
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Hoy vivo lejos de ese lugar, en una casa hermosa con vecinos que no me rompen las pelotas. Tengo un jardín inmenso, un placard gigante, una cocina enorme…, luz. De todas maneras no me apego a ese tipo de cosas, chau casa de Juan Vucetich 1426, hasta nunca.

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