19 feb. 2012

Me cansé de la gente. Me quiero cambiar de género de ser vivo. No sé, en plancton.

¿Viste cuando te levantás con un humor de dioses?, ¿Viste cuando te estirás en la cama y decís: -“¡Qué bien dormí, la puta madreeeeee!”?, ¿viste cuando te parás con toda la energía a morfarte todo y eso te pone más de buen humor?, ¿viste cuando te dá un atacaso de limpieza y parecés la mamá de Dexter, limpiás todo y te sentís copada?, ¿viste cuando estás satisfecha con lo que hiciste y te tirás comodamente en tu cama a ver una de tus series predilectas en Cuevana?, y de repente alguien te interrumpe en medio de un diálogo clave, muy interesante, para pedirte un favor. Bien, como estoy de buen humor lo hago. ¿Cuál es el favor? Llamar a mi vieja para decirle que se olvidó algo. ¿Donde mierda está el cel?, ¡la puta madre!”, (reviso todas las sábanas), -“¡acá estás loquito!”, (marco el número), “Tuu…tuuu…tuuu…”, Mamá atiende (ruidos)
Mamá: “La puta madre, ¿ahora qué mierda querés”?
Yo: “NADA MAMÁ, NADA. ¡ENCIMA QUE TE LLAMO PARA DECIRTE QUE TE OLVIDASTE ALGO!, NO TE LLAMO NUNCA MÁS EN LA VIDA, ¡CHAU!”
Eso bastó para recontracagarme la mañana. No tenía derecho, fué una forrada lo suyo. Gracias, gracias Mamá, te ganaste una entrada en primera fila para ver mi esplendorosa cara de orto cuando llegues. Ahora estoy de mal humor, se nota, incluso por facechat, la gente lo presiente.
Ahora me voy a cocinar algo, comer y meterme a bañar, para salir renovada de la ducha. NADIE me va a cagar la tarde, ¿quedó claro?

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